Trabajar largas horas, atender las necesidades de los jefes y clientes, mostrar amor y apoyo a tu pareja, así cómo llevar a los niños a la escuela deja poco tiempo para el descanso. Ya no digamos una siesta.

Pese a que pareciera contraproducente y poco productiva, la tan practicada costumbre en la provincia de este país, la siesta, si se hace correctamente, puede ayudarte a ser más productivo, creativo y, de paso, ayudarte a enfrentar esas noches en las que tu pequeño te exija mantenerte despierto.

Una investigación muestra claramente que las siestas pueden representar algo positivo para tu salud y el trabajo. Una siesta corta puede restaurar el estado de vigilia, ayudar a la memoria, mejorar el rendimiento cognitivo, combatir la fatiga, disminuir los tiempos de respuesta, mejorar la motivación y hacer maravillas si tienes un déficit de sueño. En pocas palabras, el sueño –incluso una breve siesta de cinco o diez minutos– puede despejar tu mente y restaurar tucuerpo para mejorar tu productividad.

En su libro, The Power of Engagement, el Dr. Jim Loehr y Tony Schwartz, hacen hincapié en la importancia de aprender a manejar tu energía –no necesariamente el tiempo– más eficazmente a vivir y trabajar al máximo rendimiento. Yo me he dado el tiempo para tomarme una siesta en mi coche de dos a cuatro veces por semana durante seis semanas y he notado una gran diferencia.

No puedo negar que me siento un poco amodorrado al despertar y debo dejar pasar un par de minutos, pero luego, esta sensación de despeja rápido y en seguida me siento más alerta. Sin embargo, cómo todo, es una habilidad que debes ejercitar para lograrla. Así es como debes aplicar la siesta:

1. Busca un lugar con poca luz. No es lo más natural dormir a  mitad del día, por lo que necesitarás cierta ayuda. Procura que tu zona de siesta (oficina, coche, etc) esté tan oscuro como sea posible. Eso significa bajar las persianas y apagar los monitores de la computadora y las luces. También sugiero un antifaz para dormir para bloquear aún más luz.

2. Que sea tranquilo. Apaga la televisión, silencia el equipo, pon tu teléfono celular en vibrador y pulsa el botón de «no molestar» en tu teléfono de la oficina. Para escapar del ruido externo –como máquinas de tráfico o fotocopias–, pon música relajante o ruido blanco (por ejemplo, las olas del mar) en tu computadora o teléfono celular. Para que sea más cómodo, ponte unos audífonos que bloquearán aún más el ruido. Si tienes problemas para conciliar el sueño con la música, usa tapones para los oídos.

3. Debe ser breve. No se trata de dormirte una o dos horas. Se llama «power nap» por algo, (principalmente se trata de relajar a la gente de que no pensaría de tomar una siesta a mitad del día por nada en el mundo). Tiene que ser breve. Lo que menos queremos es iniciar un ciclo completo de sueño. Si haces esto, tu mente estaría adormilada, lo cual resultaría contraproducente. El tiempo ideal de sueño es de 15 a 20 minutos.

4. Despeja tu mente. Al principio, tu mente volará –incluso durante toda la «siesta» estarás pensando en cosas que deberías estar haciendo en vez de dormir. Concéntrate en una sola palabra o en la música. Iniciar con el hábito requiere de práctica.

5. No existe la culpa. Para muchos, esto es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Piensa en la siesta como una inversión –y  no una pérdida– de tiempo que redituará en un cambio y algo que te ayudará a ser más productivo. Apúrate a comer y dedícale entre 15 y 20 minutos a esta «tarea». De este modo podrás rendir al máximo, y no te dará mal del puerco después de la comida.

6. Utiliza la cafeína para un impulso extra. Bebe una taza de café justo antes de tu siesta. Al despertar, la cafeína la aprovechará tu cuerpo para darte aún más energía y concentración mental.

Disfruta de tu siesta de la tarde. Comienza el día con un renovado sentido de propósito y una mayor productividad. Sólo asegúrate de limpiarte la baba de la boca.

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