¿Alguna vez te has sorprendido a ti mismo diciendo «no puedo» cuando te enfrentas a un nuevo reto? Quizá sea algo tan sencillo como probar un nuevo pasatiempo —que pudieras disfrutar con tus hijos— o tan complejo como emprender un cambio profesional. Todos tenemos creencias limitantes que nos impiden alcanzar todo nuestro potencial, y es hora de limpiarlas de nuestra mente de una vez por todas.
Como padre, corrijo constantemente a mis hijos cuando usan la frase «no puedo». Pero siendo muy honesto, yo tampoco soy inmune a este tipo de autoafirmaciones negativas. De hecho, he estado reflexionando sobre las creencias que necesito eliminar de mi mente para crecer y avanzar y tengo bastantes.
Si estás listo para liberarte de las barreras mentales que te frenan, sigue leyendo. En este post, te contaré cinco de estas creencias que todos debemos superar cuanto antes. Y, lo más importante, te daré consejos prácticos que he aprendido para despejar tu mente y alcanzar tus objetivos. Es hora de empezar a creer en ti mismo y en tus capacidades: empecemos.
1. Deja atrás la falacia de la justicia
¿Alguna vez pensaste: «No es justo» cuando algo no salió como querías? Tal vez no conseguiste el ascenso que querías o tu relación no funcionó. Todos tendemos a creer que la vida debería ser justa, pero la verdad es que no lo es. Nadie te debe nada, y cada uno se enfrenta a sus propios retos.
Como padre, a menudo tengo que recordarle a mi hijo que la vida no es justa. Pero es una lección que todos tenemos que aprender en algún momento. Cuando dejamos de lado la idea de que las cosas deberían ser justas, podemos centrarnos en ayudar a los demás y aprovechar al máximo la situación en la que nos encontramos. Es hora de dejar de compadecernos de nosotros mismos y empezar a actuar para marcar una diferencia positiva en el mundo.
2. Acepta el conflicto para crecer y progresar
El conflicto es una parte natural de la vida. Ya se trate de un desacuerdo con un compañero de trabajo o de una discusión con su cónyuge, los conflictos son inevitables. Pero muchos de nosotros intentamos evitarlos a toda costa, creyendo que siempre son algo malo. La verdad es que los conflictos pueden ser una señal de que alguien se preocupa mucho por algo.
Como me dijo una vez un mentor: «El liderazgo es un deporte de contacto». Cuando estás en una posición de liderazgo, el conflicto es inevitable. Pero en lugar de intentar evitarlo, acéptalo. Trabaja los problemas con las personas implicadas y utiliza el conflicto como una oportunidad para crecer y progresar.

3. El fracaso es lo peor que te puede pasar.
Todos hemos oído la frase «el fracaso no es una opción», pero ¿y si te dijera que el fracaso puede ser lo mejor que te puede pasar? Sí, has leído bien. El fracaso suele ser una señal de que estás intentando algo grande o arriesgado. Es una oportunidad para aprender y crecer a partir de tus errores, en lugar de lamentarte por ellos.
No tomes el fracaso como tu identidad; en lugar de eso, tómalo como una lección y sigue adelante. De hecho, uno de mis mentores alguna vez me dijo: «Si vas a fracasar, fracasa hacia adelante». Utiliza tus fracasos como peldaños hacia el éxito.
4. Debería caerle bien a todo el mundo.
Admitámoslo, todos queremos caerle bien a todo el mundo, pero es imposible. Como dice el refrán, «nadie es monedita de oro para caerle bien a todos». En alguno de mis trabajos aprendí esta valiosa lección: tomes la decisión que tomes, no vas a complacerlos a todos.
Creer que deberías caerle bien a todo el mundo es una creencia peligrosa y limitadora porque puede hacer que comprometas tus valores. Temer lo que la gente piense de ti puede llevarte a tomar decisiones equivocadas. En lugar de eso, basa tus decisiones en principios y valores. Puede que no caigas bien a todo el mundo, pero lo más probable es que te respeten por defender aquello en lo que crees.
5. El éxito es cuestión de suerte.
¿Has oído alguna vez a alguien atribuir su éxito únicamente a la suerte? Es cierto que la suerte puede influir, pero no es todo. Las personas exitosas se esfuerzan, hacen sacrificios y asumen riesgos. También fracasan, pero no se rinden.
La suerte no es un factor controlable, pero sí lo son el esfuerzo y la actitud que pongas en tu trabajo. Cree que el éxito está bajo tu control y asume la responsabilidad de tus actos. Cuando lo hagas, verás que el éxito no es sólo cuestión de suerte, sino producto del trabajo duro, la determinación y la perseverancia.

6. Estoy muy viejo para cambiar
Es fácil caer en la trampa de creer que el cambio es imposible, sobre todo a medida que envejecemos. Pero si queremos vivir nuestra mejor vida, tenemos que estar dispuestos a aceptar el cambio. Además, basta que reflexiones y te des cuenta que algunos de los hombres que más admires siempre estén aprendiendo, sin importar su edad.
El primer paso para aceptar el cambio es creer que es posible. Si crees que puedes cambiar, será mucho más probable que lo consigas. Si quieres cambiar tu vida, debes estar dispuesto a probar cosas nuevas: inscríbete a una clase, viaja a un lugar nuevo o prueba una nueva afición.
Por otro lado, si puedes, debes rodearte de influencias positivas. La gente con la que pasamos el tiempo puede tener un gran impacto en nuestras vidas. Busca personas que te inspiren y apoyen tus objetivos.
Algo importante: Sé tolerante. El cambio no se producirá de la noche a la mañana, Márcate objetivos y da pequeños pasos cada día para alcanzarlos. Aunque no te sientas preparado, actúa de todos modos.
Ahora que ya hemos tratado estas creencias limitantes, pasemos a la última creencia que debemos eliminar de nuestra mente lo antes posible.






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